Calle, caridad y lucha: el rostro silencioso de la vejez en Ecuador
Written by danilo_3re2RJc on 06/26/2025
En Quito y, en general en Ecuador, la vejez pesa. No por los años, sino por la incertidumbre. Por el abandono. 432 973 adultos mayores viven en la pobreza y extrema pobreza, en el país. Esta es la última cifra disponible de abril de 2025 del Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES).
Esto significa que cuatro de cada 10 personas de la tercera edad sobreviven sin una pensión, sin trabajo fijo. El Centro Histórico de Quito es uno de los sitios en donde esta población vulnerable se gana el alimento del día. No pasean. Trabajan. Venden velas, frutas, papel higiénico, flores, libros incluso, peces en bolsas de plástico llenas de agua. Ellos también piden ayuda.
No es su elección. Es una necesidad. Actualmente, según el MIES, 309 075 reciben la pensión Mis mejores años, de 100 dólares. Esto es un alivio. Pero no todos los que afrontan la escasez de todo tipo son beneficiarios del aporte estatal. Las razones más comunes: su información no está actualizada, no están inscritos o, simplemente, no califican.
Al no tener este ingreso ni una jubilación dependen de hijos, nietos, familiares. Pero hay quienes no cuentan con este círculo de apoyo. Con achaques y el peso de las enfermedades no tienen más opción que recurrir a las ventas informales y la caridad.
Las mujeres sufren más: 58,1% no tienen ingresos laborales ni pensiones, frente al 27,5% de hombres. Esta desigualdad de género se agrava con la edad y la informalidad, apuntó la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en un reciente estudio.
Y, pese al paso del tiempo y una mayor esperanza de vida, ellos se aferran en silencio al trabajo, a la posibilidad de seguir tejiendo comunidad y sentirse acompañados.
Si bien en ciudades como Quito hay iniciativas municipales, privadas que extienden una mano de ayuda para cubrir sus necesidades aún es insuficiente. Solo en la capital hay 21 308 personas de la tercera edad en condiciones precarias. En Guayaquil sube a 25 494.
Hace unos días, la vocera presidencial, Carolina Jaramillo, dijo que se entregará créditos productivos a 150 mil personas para que dejen de depender de bonos y ayudas sociales y busquen generar sus propios ingresos con apoyo estatal. De esta manera, intentan que salgan de la pobreza.
El programa dará prioridad a mujeres jefas de hogar y jóvenes, de entre 18 y 29 años. En el anuncio no se nombraron a los adultos mayores. Según el MIES; 1 115 han recibido créditos de desarrollo humano, con una inversión de 753 090 dólares, desde 2021 hasta abril de 2025. Esta herramienta permite anticipar transferencias para emprendimientos, previa capacitación de 16 horas.
Sin embargo, esta cifra aún es insuficiente para levantar a este grupo que lucha contra la escasez. La OIT recomendó al Estado ecuatoriano ampliar los esquemas contributivos y no contributivos, reforzar la gobernanza del sistema y garantizar acceso a salud básica. Adicionalmente, sugiere programas de capacitación digital y laboral para mayores que puedan y deseen seguir trabajando.
La vejez todavía debiera ser una etapa para ejercer derechos, recibir cuidados y reconocimiento. Esta es una tarea de familias, Estado, empresa público-privada y pública y sociedad civil.