La carta del desencanto: el dogma fractura al correísmo
Written by danilo_3re2RJc on 08/03/2025
Las cartas políticas rara vez son inocentes. Menos aún cuando quienes las firman no son participantes menores, sino – para bien o para mal – figuras importantes del correísmo (cuatro prefectos y un alcalde). La reciente misiva – filtrada públicamente – dirigida a Correa no solo confirma una crisis de liderazgo, sino que revela el agotamiento de un estilo de conducción vertical que ha sofocado el debate interno.
Aunque redactada con evidente cautela navegando sus letras dentro de las difusas aguas del respeto y el temor, la carta deja ver, entre líneas, una crítica al liderazgo de Luisa González, persona de confianza, operadora directa y espejo de Correa. En su crítica velada, los firmantes apuntan, en realidad, al corazón del correísmo: el caudillismo centralizado en el exmandatario.
Desde 2021, con la candidatura fallida de Arauz y las posteriores derrotas de González, el correísmo acumula fracasos estratégicos, aislamiento de cuadros y una desconexión creciente con las expectativas de sus simpatizantes. La carta no es un acto de insubordinación, sino un grito de los firmantes ante la pérdida de rumbo. Su tono afectuoso no disimula su sentido urgente de una crisis interna (crisis, por cierto negada por Correa y Patiño): o se reconstruye el movimiento, o su futuro quedará atado a un liderazgo cada vez más ausente, distante y cuestionado.
La paradoja es: un proyecto que habría nacido con la promesa de participación ciudadana ha derivado en una maquinaria electoral cerrada, donde la palabra del líder es ley. Frente a ello, la misiva podría haber sido la oportunidad para una autocrítica necesaria. Pero Correa respondió con desdén, consolidando su imagen de jefe, ya no de líder. La oportunidad entonces de fortalecer su movimiento se habría visto una vez más diluida… La carta no denuncia un crimen, pero sí retrata un duelo: el del lamentable socialismo del siglo XXI, atrapado entre la inmovilidad del pasado y el miedo a la renovación.
El correísmo, cada vez más parecido al roldosismo en su decadencia, enfrenta hoy un punto de inflexión. Para los firmantes de la carta, las opciones son pocas: el autoexilio interno con algo de protección, o la dignidad de una ruptura clara. En esta última opción, como suele ocurrir en los sistemas caudillistas, la amarga verdad les susurrará y alertará en sus cabezas: “ni contigo, ni sin ti Rafael”. A ellos les quedaría entonces el olvido o ser adoptados y/o rescatados políticamente por otro movimiento que les permita sobrevivir.
Ya veremos qué camino toman cada uno de los firmantes (algunos de ellos seriamente cuestionados por cierto), si el de la indigna permanencia en la ya no tan “segura” zona de confort o el de la dignidad que implicaría su retiro…