Cartas a Quito / 29 de septiembre de 2025
Written by danilo_3re2RJc on 09/29/2025
El paro de las organizaciones indígenas
El principal objetivo de los paros de las organizaciones indígenas para conseguir sus censurables propósitos, es perjudicar a la población ecuatoriana de otros sectores sociales, los dirigentes manipulan y utilizan a la población indígena para obstaculizar caminos y actividades.
Ser indígena es la única razón válida para apoyar y participar en los paros que organizan los dirigentes de las organizaciones indígenas.
Los precios de los combustibles son el pretexto ideal que utilizan los dirigentes de la Conaie para organizar paralizaciones, promocionarse en los medios de comunicación e irrespetar a los ecuatorianos, es lo único que les identifica como organización
El subsidio a los combustibles lo pagamos todos los ecuatorianos, por la ventajosa situación económica de muchas personas, el subsidio no lo merecen, esto es importante, informarles a los dirigentes y población del sector indígena, otras organizaciones sociales y sindicalistas de izquierda.
Poco o nada se conoce de alguna actividad social de la Conaie en beneficio de la población indígena y peor aún en beneficio de todos los ecuatorianos.
Para los dirigentes de la Conaie es inconveniente y riesgoso organizar una movilización por la paz y en contra de la delincuencia, narcotráfico, corrupción
Por las perjudiciales consecuencias de los paros, las organizaciones indígenas no tiene ningún sentido de responsabilidad social a favor de los ecuatorianos.
Los dirigentes indígenas no quieren comprender de las necesarias correcciones socioeconómicas que deben realizarse en el Ecuador, para mejorar el funcionamiento del sistema social y económico del país.
El Ecuador es de todos los ecuatorianos, la principal obligación de la población es respetar a las personas, las leyes morales y jurídicas para contribuir al bienestar y progreso de toda la sociedad, no se debe exigir derechos irrespetando a la población a través de la violencia social.
Froilán Criollo C.
Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos
El mundo produce hoy lo suficiente para alimentar a toda la población. El verdadero reto no está en la producción, sino en reducir lo que se pierde antes de llegar a la mesa. En el Ecuador, cada año se desperdician cerca de 939 mil toneladas métricas de alimentos. Esta cifra, lejos de desalentarnos, nos recuerda el enorme potencial de aprovechar mejor lo que producimos. Por ejemplo, con esa cantidad se podría alimentar a 2,5 millones de personas.
Se estima que un tercio de los alimentos producidos en el país se desperdicia, principalmente por la falta de infraestructura adecuada y de mecanismos de prevención. Este fenómeno se presenta a lo largo de toda la cadena alimentaria, desde el campo hasta los hogares, y no solo significa pérdida de comida, sino también de recursos valiosos como agua, energía, suelo y trabajo. Es clave recordar que los alimentos nunca deben considerarse “basura” o desechos: siempre pueden tener un uso o reúso, según sus condiciones.
Desde el trabajo comunitario y la eco-gastronomía se amplían las acciones frente a las PDA. Al recuperar, transformar y compartir alimentos en riesgo de ser descartados, las comunidades generan educación, cohesión y fortalecimiento cultural. La eco-gastronomía (nexo entre patrimonio culinario, territorio y sostenibilidad), revela que detrás de cada alimento hay personas e historias que amplían su valor de los alimentos. Así, lo que parecía deshecho se convierte en oportunidad: un plato nutritivo para grupos vulnerables, un insumo para mejorar cultivos o un recurso para nuevas expresiones culturales. Cada acción comunitaria frente a las PDA activa economías locales, impulsa la responsabilidad ambiental y abre caminos hacia sistemas alimentarios más sostenibles e inclusivos.
La FAO respalda la adopción de dietas saludables sostenibles, con énfasis en el consumo de productos locales y de temporada. Estas prácticas no solo ayudan a reducir las emisiones de carbono asociadas al transporte de alimentos, sino que también favorecen la agro biodiversidad y fortalecen las economías locales. En línea con ello, impulsamos iniciativas que aseguren el acceso a alimentos nutritivos, promuevan hábitos alimentarios saludables y concienticen sobre la relación entre alimentación, salud y sostenibilidad.
Reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos es una responsabilidad compartida que comienza en cada hogar y se extiende a toda la sociedad. Cuidar lo que producimos y consumimos significa proteger nuestra alimentación y economía, pero también garantizar un futuro más justo y sostenible para todas y todos.
Cada 29 de septiembre, el Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos nos recuerda que todas las personas, desde el lugar en el que estemos, podemos contribuir para que la pérdida y el desperdicio de alimentos sean cosa del pasado.
Gherda Barreto, Representante de la FAO en Ecuador