Las tragedias del IESS y la salud
Written by danilo_3re2RJc on 07/07/2025
La actitud decidida del presidente Daniel Noboa nos llenó de esperanzas, pues consiguió impedir la vergüenza que la diplomacia mexicana había planificado para desprestigiar a su gobierno y al país, a través de la protección ilegal que brindaba a un violador de la justicia ecuatoriana; hábilmente logró disminuir el subsidio a los combustibles; con gallardía y gran presencia, ha sido recibido por reyes y primeros mandatarios de países de todos los continentes; ha respondido con estoicismo y serenidad cuantas ofensas ha recibido de sus opositores; estas acciones nos llenaron de optimismo en la seguridad que su firmeza y decisión iban a enfrentar y tratar de resolver los principales problemas que agobian al país. Aplaudimos su incansable gestión para conseguir el apoyo internacional para superar la aguda crisis económica, los esfuerzos que realiza para luchar contra el crimen y la narco delincuencia; pero subsisten dos sectores que requieren atención urgente: la salud y el Seguro Social (IESS). Comprendemos que el primer caso es el motivador para la búsqueda de un ministro que lidere ese cambio, a través de una incesante lucha contra la corrupción que impera en los hospitales públicos. En el segundo caso, en el desarticulado IESS, los mensajes son contradictorios y confusos, el representante del presidente al Consejo Superior saliente, Dr. Eduardo Peña, había iniciado diálogos con distintos sectores con miras a establecer importantes reformas de la seguridad social, entre ellas el posible aumento de la edad de jubilación y el incremento en los aportes de los afiliados, más, su sucesor, el Sr. Edgar Lama, la señora Ministra de Trabajo y diputados gobiernistas, se han apresurado a señalar que no existirán estos cambios.
El desfinanciamiento del IESS ha sido una dolorosa realidad, anunciada desde hace 50 años, lapso en el que se han ido sumando sucesos agravantes que han llegado a situar a esta Institución al borde del colapso: ha disminuido el número de los trabajadores contribuyentes, la población ha superado los promedios de vida que existían al inicio de la creación institucional, los avances médicos han prolongado la supervivencia de los jubilados, se han creado obligaciones de atención a conglomerados que no pagan ningún aporte, ha aumentado considerablemente el número de empleados, la corrupción se ha instalado en dispensarios y hospitales, las adquisiciones de medicinas e insumos adolecen de tremendas irregularidades, la deuda del Estado se ha acrecentado; se ha utilizado el dinero de un seguro (de pensiones) en otro (de salud), en franca violación de la Ley de Seguridad Social, que impide estos traspasos, que concluyen, como en el caso actual, desfinanciando a los dos seguros. La contribución económica de los trabajadores activos es cada vez menor y no cubre el monto necesario para pagar las pensiones. Esta situación, tremendamente crítica, podría remediarse con un subsidio estatal mayor. ¿Está el Estado en condiciones de cubrir la abultada deuda y elevar su pesada aportación? No, porque no es justo que un 25% de la población asegurada reciba ese soporte, que no llega al 75% de ciudadanos no asegurados, entre los cuales se encuentran pacientes pobres afectados con enfermedades crónicas y catastróficas. El país es uno solo, sus instituciones deben complementarse y para ello debe existir la acción conjunta, patriótica y generosa de sindicatos, academia y gobierno. Se ha planteado, en innumerables ocasiones, la necesidad de equilibrar al IESS, mediante el combate a la corrupción y con un aumento progresivo del tiempo de jubilación, por ejemplo, elevar un año, cada 5 años, subir los aportes de los empleadores y de los trabajadores en porcentajes mínimos y también paulatinos; establecer un seguro mixto: el de solidaridad intergeneracional y el de ahorro individual, especialmente para los jóvenes que inician su relación laboral con su afiliación. Es importante suprimir los servicios no financiados y mantenerlos con pequeñas contribuciones que les den sustentabilidad.
Que valioso sería que el destacado contingente de patriotas estudiosos de la Seguridad Social, que a lo largo del tiempo han arribado a conclusiones prácticas, las expongan, a viva voz y brinden su valiosa orientación a las autoridades del IESS y al gobierno nacional. Su silencio se acomoda a la trágica situación. Si no se cambia la estructura, los afiliados y pensionistas serán las víctimas de la inacción que se ha hecho crónica desde años atrás.
El país anhela el combate directo a la corrupción de los hospitales públicos y del IESS, en esta guerra hay que enfrentar a la delincuencia que amenaza, atemoriza y ataca a directores y a autoridades del IESS y del Ministerio de Salud.
La lógica y correcta integración de un sistema nacional de salud, la limpieza de la corrupción en el IESS y en los servicios públicos y la acción efectiva y decidida del gobierno, justificará la esperanza de haber acertado, para bien de la patria, en la elección de este gobierno.