¿Autoritarismo global?
Written by danilo_3re2RJc on 02/21/2025
El senador estadounidense Bernie Sanders ha lanzado una advertencia contundente: Estados Unidos, bajo la administración de Donald Trump, se dirige rápidamente hacia una sociedad autoritaria. Esta afirmación, viniendo de un político con la trayectoria y credibilidad de Sanders, demócrata y actual senador por Vermont, genera inquietud a nivel global.
Sanders recuerda que los padres fundadores de EE.UU. lucharon contra el autoritarismo del rey de Inglaterra y establecieron una democracia basada en la separación de poderes. Sin embargo, a su juicio, esta visión está siendo socavada por las acciones de Trump. El problema es que esta tendencia autoritaria no se limita a Estados Unidos y amenaza con extenderse a otros territorios.
Bernie Sanders ha sido un crítico constante de lo que considera tendencias oligárquicas y autoritarias dentro de Estados Unidos. Ha denunciado intentos de intimidar a los medios de comunicación, políticas que benefician a los ricos a expensas de programas sociales vitales y ataques contra el Congreso y el poder judicial.
Sanders no está solo en esta preocupación. Activistas, catedráticos y abogados han criticado las políticas económicas, sociales y migratorias de la administración Trump, que consideran que han creado caos, miedo y traumas en gran parte de la población.
La preocupación por el autoritarismo no se limita a Estados Unidos. El conflicto entre Ucrania y Rusia, las tensiones comerciales en Norteamérica y la lucha contra el narcotráfico extraterritorialmente son ejemplos de cómo las tendencias autoritarias se manifiestan en el escenario global.
La posición de Trump en relación con Ucrania, por ejemplo, ha generado críticas y temores sobre el futuro de la seguridad europea. Su enfoque en las pugnas comerciales y la lucha contra el narcotráfico también ha sido cuestionado por su unilateralismo y su falta de consideración por los intereses de otros países; es decir, su falta de diálogo. El gobierno de Washington impone, a criterio de sus opositores, sus condiciones sin medir consecuencias.
Ante esta creciente tendencia hacia el autoritarismo, muchos países han adoptado una posición de no confrontación, temiendo represalias económicas. Sin embargo, esta estrategia plantea interrogantes sobre la defensa de los valores democráticos y los derechos humanos a nivel global.
¿Qué pueden hacer los países que tienen mucho más que perder? ¿Cómo pueden defender sus intereses y valores sin arriesgarse a sufrir consecuencias económicas devastadoras?
Las interrogantes surgen y, a penas, es el primer mes de gobierno de Donald Trump.