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El futuro del trabajo, ¿estamos preparados?

Written by on 09/01/2025

La pregunta sobre el futuro del trabajo y el papel de las personas se ha vuelto recurrente. ¿Hasta dónde pueden llegar las máquinas? ¿Qué lugar ocupan las personas en esta nueva era?

Katherine Mangia Vaca, estratega de talento humano y especialista en desarrollo organizacional, ha dedicado su carrera a comprender la dinámica de las personas en el entorno laboral y a anticipar los cambios que se avecinan.  Ella nos aclara cómo la inteligencia artificial redefinirá nuestras profesiones y habilidades, cómo las predicciones hechas hacen más de un siglo siguen resonando, y, cómo los mecanismos de selección de personal y el desarrollo de habilidades sociales se han vuelto más críticos que nunca. A través de su experiencia, buscamos entender no solo los desafíos que presenta la Inteligencia Artificial (IA), sino también las oportunidades que se abren para aquellos que sepan adaptarse y evolucionar.

La tecnología está afectando cada una de nuestras actividades, uno de los impactos mayores es el uso de Inteligencia Artificial y la posible sustitución de las personas por tecnología. Cuéntanos, ¿Realmente estamos ante una sustitución masiva o el panorama es más complejo?

Katherine Mangia nos dice: “Durante mi certificación en Inteligencia Artificial aplicada a recursos humanos, revisamos un artículo de 1923, en el que el New York Times publicaba un apartado en el que se hablaba de la automatización y de la posible sustitución de las personas. Entonces, realmente esto no es un tema nuevo. ¿Cuál es el impacto de ahora? La velocidad a la que se está dando. En ese entonces, la industrialización efectivamente dejó a muchas personas sin empleo, pero también generó nuevas oportunidades. Quienes se adaptaron, aprendieron nuevas habilidades y lograron reinsertarse al mercado laboral con mayores capacidades. Hoy vivimos algo similar, pero con la Inteligencia Artificial como protagonista.”

¿Considera que el miedo actual al desempleo por la automatización es fundado?”

“Y ahí, bueno, volviendo a esta parte del estudio, se dice que las habilidades o las profesiones que se van a ver más impactadas son aquellas que tienen un trabajo repetitivo, un trabajo monótono. Por ejemplo, la parte administrativa, la parte contable, la parte de operaciones. Sin embargo, no se habla de una sustitución completa, sino de una transformación. De que la inteligencia artificial se vuelve un aliado estratégico para que las personas puedan dedicarse a trabajos más estratégicos, a trabajos de pensamiento, a trabajos que requieran una habilidad más social. Es decir, se libera tiempo para que las personas puedan formarse y desarrollar habilidades más complejas, especialmente las sociales, como la adaptabilidad, el aprendizaje rápido y la gestión emocional. Si no trabajamos en estas competencias, sí podría producirse una ola de desempleo más grande y caótica.”

Como conjugamos esta necesidad de desarrollar habilidades esenciales con las pruebas psicométricas, psicotécnicas y de conocimiento. ¿Qué rol juegan estos instrumentos en la era digital? ¿Son una amenaza o una oportunidad para el talento?

“Hay que entender que existen distintos tipos de pruebas: las psicológicas, las psicométricas y las de conocimiento. Las psicométricas, por ejemplo, recogen datos personales como la cognición, el comportamiento y el índice de inteligencia emocional, que hoy por hoy es esencial para el bienestar y el equilibrio. El reto está en usar esas pruebas de manera ética y constructiva: no para descartar personas, sino para entender sus fortalezas y áreas de mejora.”

A veces, como candidatos, sentimos que exponemos toda nuestra personalidad ante un software que nos evalúa. ¿Cómo podemos transformar esa experiencia en una oportunidad de crecimiento?

 “Es normal sentir temor ante el nivel de exposición y análisis, pero la invitación es a mostrarse tal como somos. Los softwares más profesionales implementan Inteligencia Artificial y años de estudios en psicología organizacional. Si el empleador utiliza los datos con criterio, puede potenciar el talento en lugar de excluirlo. Además, las pruebas incorporan índices de fiabilidad que detectan si el candidato no ha sido auténtico. Es decir, las pruebas suelen preguntar cómo te percibes y cómo crees que te percibe tu entorno, especialmente en el ámbito laboral. Si tus respuestas sobre ti mismo difieren mucho de cómo crees que otros te ven, la prueba detecta inconsistencias. Los resultados cruzan estas percepciones individuales, sociales y laborales para determinar si tus respuestas son fiables o no. Trabajar en uno mismo y responder con honestidad permite que los resultados sean útiles para el propio desarrollo.”

¿Cómo podemos usar la tecnología para que los procesos de selección sean vistos como algo positivo y no como una forma de exclusión? ¿Qué elementos nos permiten afrontar estos retos y someternos a evaluaciones?

“Recientemente leí sobre marca personal y cómo debemos aprovechar las pruebas como herramientas para nuestro desarrollo. Lo más importante es hacerse un test, aunque no estés en un proceso de selección, para saber tus competencias y posición actual. Hay muchas plataformas gratuitas en internet para esto. Además, sé transparente y auténtico durante todo el proceso de selección. Adáptate también a los cambios generacionales y trabaja tus competencias digitales y estratégicas. Finalmente, aunque muchos tienen la misma formación técnica, quienes desarrollan habilidades sociales destacan y progresan más en el entorno laboral. Con la ayuda de la inteligencia artificial, deberíamos enfocarnos menos en tareas operativas y dedicar más tiempo a la estrategia y las habilidades sociales.”

Entonces, estamos hablando que, para un futuro, que es un futuro que ya está aquí, las personas tenemos que enfocarnos en desarrollar nuestras habilidades esenciales. ¿Qué tipo de habilidades crees que deberíamos desarrollar para ser más competitivos en el futuro?

“Cuando hablamos de inteligencia o habilidades cognitivas, nos referimos a aquellas capacidades que permiten comprender cómo enfrentarse a un entorno determinado. Estas habilidades cognitivas se manifiestan como habilidades verbales, espaciales, lógicas, numéricas o abstractas, entre otras. Ahora bien, una habilidad se adquiere mediante experiencia técnica o conocimiento especializado. Una vez que esa habilidad se integra en la práctica diaria y se demuestra destreza constante hasta alcanzar un nivel de especialización, se transforma en una competencia.

Las inteligencias, por su parte, están orientadas al desarrollo de estas habilidades cognitivas. Si abordamos el concepto de competencia dentro del contexto de pruebas psicométricas, encontramos, por ejemplo, la inteligencia social. Esta puede considerarse una competencia derivada de la habilidad social inicial; es decir, la habilidad social constituye la base, y al perfeccionarse se convierte en la competencia denominada inteligencia social.

El proceso de adaptación es fundamental frente a los entornos cambiantes y tecnológicos actuales. Por ejemplo, aunque hoy mantenemos esta conversación utilizando recursos digitales, conservamos una interacción cercana y empática. Este modelo híbrido o remoto exige desarrollar competencias tanto para el trabajo individualizado como para la colaboración en equipos, como ocurre en reuniones con múltiples participantes.

En definitiva, la adaptabilidad resulta esencial. Existen contextos que requieren concentración individual y otros que exigen habilidades sociales y una inteligencia social elevada, especialmente en actividades como el networking. A pesar del avance tecnológico, es la persona quien gestiona los procesos y los equipos multidisciplinarios, enriqueciendo el trabajo colectivo. En el actual entorno BANI ((Frágil, Ansioso, No lineal, Incomprensible), que es un concepto utilizado después de la pandemia pero que habla casi de lo mismo, es clave reconocer nuestras propias competencias y limitaciones, rodeándonos de personas con habilidades complementarias, desarrollando así inteligencia social y adaptabilidad.

Actualmente nos referimos a estas capacidades como habilidades sociales o humanas, dejando atrás el término “habilidades blandas”, que sugería menor relevancia en el perfil profesional. Hoy en día, se consideran fundamentales o esenciales. Si tuviera que mencionar tres de las competencias clave, independientemente de si se perteneces a la generación Baby Boomer, X, millennial, etc., destacaría en primer lugar la rapidez de aprendizaje o ‘learning agility’. El ritmo de cambio es tan acelerado que lo que hoy conocemos puede quedar obsoleto rápidamente; por ello, los programas académicos se han acortado e incluso migrado a formatos online y semipresenciales. La capacidad de aprender ágilmente permite mantenerse vigente profesionalmente.

En segundo lugar, la adaptabilidad y flexibilidad ante nuevos entornos es crucial. Aunque una persona pueda sobresalir en la adquisición de conocimientos técnicos y no técnicos, si no logra adaptarse a los contextos emergentes, su perfil profesional podría no ser suficiente para afrontar nuevos desafíos. Esta competencia implica trabajar en diversos escenarios, no solo tecnológicos como la Inteligencia Artificial, sino también socioculturales, dadas las nuevas generaciones que se integran con gran dinamismo.

Finalmente, destaco la habilidad de la comunicación asertiva, que es universal y transversal a todas las profesiones y entornos. Es fundamental porque facilita la expresión y proyección de la rapidez de aprendizaje y la adaptabilidad, tanto en el ámbito profesional como personal, fortaleciendo la marca individual y profesional. Es importante comprender que el mejor comunicador no es necesariamente quien utiliza un lenguaje más elaborado, sino quien logra transmitir su mensaje de forma clara y adecuada al interlocutor.

Asimismo, el análisis crítico y la originalidad también está directamente ligado a la importancia de revisar y validar la información, en cualquier profesión. Como profesional del área, recomiendo siempre aplicar criterios propios y agregar valor personal a los conocimientos adquiridos. Recientemente observé una publicación humorística sobre el uso de herramientas como ChatGPT únicamente para verificar la redacción de correos electrónicos; si bien esto no representa un problema, es fundamental no limitarse solo a ese tipo de uso. La diferencia entre quienes emplean la inteligencia artificial de manera estratégica y quienes no lo hacen. La clave está en cómo se incorpora esta nueva ola de información: se debe abordar con asertividad, proyectarla adecuadamente y apropiarse de ella. De este modo, el contenido adquirido se enriquece y adquiere un valor diferencial gracias al conocimiento y experiencia personal.”

 ¿Qué consejo le daría a quienes se enfrentan a procesos de selección cada vez más digitales y automatizados?

“El consejo principal es invertir en el desarrollo personal. Aprovechar los datos que generan las pruebas psicométricas no solo para conseguir el empleo, sino para crecer y mejorar continuamente. La era digital es dinámica, y quienes se adaptan y potencian sus habilidades sociales serán siempre necesarios.”

La historia demuestra que los grandes cambios tecnológicos generan incertidumbre, pero también oportunidades. El reto actual es convertir las herramientas de la digitalización en aliadas para el autoconocimiento y el desarrollo personal, sin perder de vista que las competencias sociales son la clave para navegar y prosperar en el futuro laboral.

Esta conversación con Katherine nos ha dejado claro que la IA no es un adversario, sino un catalizador para la evolución del ser humano. Si bien las máquinas pueden encargarse de lo repetitivo y operativo; la creatividad, la empatía, la comunicación y el pensamiento estratégico seguirán siendo dominios exclusivamente nuestros. La Inteligencia Artificial no nos sustituirá, sino que nos liberará para dedicarnos a lo que realmente importa: el trabajo con propósito.

Desarrollar habilidades sociales y utilizar los resultados de las evaluaciones de personal como herramientas para crecer en habilidades y competencias son la clave. El futuro del trabajo depende de quienes se atreve a mirarse así mismo, realizar un ejercicio de autocrítica, evolucionar y aprender más allá de lo que las máquinas pueden hacer.


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