¿El fin de las certezas?
Written by danilo_3re2RJc on 02/26/2026
Las incertidumbres se han apoderado del mundo. No es una apreciación apresurada, porque filósofos y científicos de esta era coinciden en que, en diferentes latitudes y temporalidades, el fin de las certezas ha comenzado.
La crisis de inseguridad campea en todos los Estados y en las sociedades; la ley y la justicia -otrora máximas expresiones de seguridad jurídica- tambalean en diferentes contextos y situaciones. La crisis climática -reconocida por los científicos y negada por los políticos- ocasiona catástrofes naturales de carácter global. La crisis económica -caldo de cultivo de la mayor crisis política de la historia- no genera confianza en las naciones, y repercute en los países de la periferia y en la mayoría de la población mundial. Y la madre de las crisis -la crisis ética- está instalada en el poder, que refleja un grave deterioro del “ethos”, si es que alguna vez fue un referente universal.
La noción de certeza ha sido ampliamente discutida por diversos filósofos a lo largo de la historia. René Descartes, por ejemplo, planteó el concepto de “certeza indudable” como base para su método filosófico. Según Descartes, solo podemos afirmar como verdaderas aquellas ideas o conocimientos que sean evidentes y claras para la mente.
La certeza debe basarse en fundamentos epistemológicos. El racionalismo sostiene que la certeza se alcanza a través de la razón y el razonamiento lógico. Según esta perspectiva, existen verdades universales y necesarias que pueden ser conocidas de manera absoluta. El empirismo sostiene que la certeza se logra mediante la experiencia sensible y la evidencia positiva. Según esta visión, solo podemos afirmar como verdadero aquello que podemos verificar mediante la observación y la experimentación.
¡De lo anterior se deduce que no hay certezas absolutas, según el escepticismo y el relativismo! La razón estriba en que nuestros conocimientos están siempre sujetos a la posibilidad de error, limitaciones perceptuales o influencias culturales. La certeza se relaciona con la convicción subjetiva y puede variar de una persona a otra, de un país a otro, ynos ayuda a comprender el mundo y a tomar decisiones. ¡Si no tuviéramos certeza de nada, sería muy difícil saber qué hacer o qué creer!
Edgar Morin planteó a comienzos del siglo XXI, que los seres humanos transitamos por caminos signados por las incertidumbres. Y describió la teoría y el método de la complejidad, que no han sido suficientemente comprendidos y aplicados.
El sociólogo Zygmunt Bauman, de origen polaco, denunció con lucidez el individualismo y la desigualdad. Bauman fue una autoridad intelectual reconocida en el mundo. Vivió los horrores de la guerra, la persecución, las purgas y el exilio; sin embargo, jamás fue un conformista. Retrató con agudeza el sistema capitalista, y luchó contra la superficialidad del debate público, caracterizado por el desconcierto de los ciudadanos ante un mundo que se ‘licúa’, que se diluye progresivamente ante la avalancha de la burbuja liberal, y la aparición de nuevos escenarios y protagonistas centrados en la protesta antes que en la propuesta.
Bauman desconfiaba del ‘activismo de sofá’, que desea cambiar el mundo. Y destacaba el fin de la era del compromiso mutuo, porque ‘las creencias, los valores y los estilos de vida han sido privatizados’. Estas ideas presidieron algunos libros, incluso los más recientes: ‘Estado de crisis o ¿la riqueza de unos pocos beneficia a todos?, ‘La ceguera moral’ y su última obra: ‘Extraños llamando la puerta’, donde reflexiona sobre la situación de los refugiados.
Y siguen otros autores, como Noam Chomski. ‘Es tiempo de repensar en las certezas, y buscar salidas seguras y resilientes, al menos en nuestros propios ámbitos y posibilidades; aprender a resistir a través de nuestro discernimiento crítico, adiestrar nuestra mente para no ser engañados, porque la aceptación pasiva es un hábito muy peligroso’. ¿Una autodefensa intelectual?