Cartas a Quito / 26 de febrero de 2026
Written by danilo_3re2RJc on 02/26/2026
Sobre las reformas al COOTAD
En verdad causa extrañeza el desconocimiento de los funcionarios del gobierno nacional que han aportado con las reformas al Código Orgánico de Organización Territorial, Autonomía y descentralización COOTAD, cuyo nombre también deberían cambiarlo a “Código Orgánico General de los Gobiernos Autónomos Descentralizados”, sin conocer a fondo el manejo de sus presupuestos con relación a las competencias que les señala la Constitución, al presuponer que no son gastos de inversión, la ejecución de programas de salud, de educación que se los realiza a través de las unidades de Acción Social y de la direcciones de Educación y Cultura, en beneficio de las personas y grupos de atención prioritaria, como adultos mayores, niños niñas y adolescentes, personas con discapacidad, o con enfermedades catastróficas, que se benefician con los servicios y cuidados que prestan los servidores públicos encargados de estas funciones, en cumplimiento de las competencias que señala la misma Constitución y el COOTAD a los gobiernos autónomos descentralizados; aquellos servidores tendrán que dejar de prestar sus servicios obligatoriamente con las indemnizaciones respectivas, en lo que no han pensado los sabios del gobierno.
Se paralizará también la obra pública que se ejecuta por administración directa, porque sus emolumentos tanto de profesionales de la ingeniería, como la mano de obra que participa en esos proyectos que ahora ya no son parte de la inversión, sino gasto corriente, tendrán que ser reducidos o eliminados. Lo propio debe aplicarse al sector público del gobierno nacional, cuya burocracia redunda en los déficits presupuestarios anuales y, por tanto, en el incremento de la deuda pública. Sobre estas reformas planteadas por el gobierno actual al COOTAD, ojalá los asambleístas más entendidos en la materia, las reformen.
Por otra parte, justifican sus desafueros los personeros del gobierno, afirmando que los presupuestos no se los cumplen y que la inversión se paraliza. Ese es un sofisma que se viene esgrimiendo desde el tiempo de narcorrea, sin darse cuenta de que una cosa es lo que se programa en el presupuesto, porque el papel aguanta todo, y otra cosa es la liquidez de caja a donde ingresan los recursos que van al presupuesto.
Pero si estos recursos son insuficientes en la práctica para cumplir los proyectos de inversión, mal se puede decir que las entidades e instituciones públicas no han ejecutado el presupuesto, porque se los ejecuta con recursos y si el ministerio de finanzas no los entrega, y tiene además una deuda acumulada enorme de años anteriores con los gobiernos autónomos descentralizados que superan los mil millones de dólares, mal se puede afirmar que no se cumplen los presupuestos, es una herejía.
Además ese ministerio entrega bonos a estos gobiernos, que deben ser descontados en las casas de valores con pérdidas de sus valores nominales, lo cual también incide en la ejecución presupuestaria. Por todo esto, que es una sola parte, se dice que el país anda mal, mal administrado para que el gobierno realice los correctivos necesarios.
Gustavo Chiriboga Castro