¿La Inteligencia Artificial nos hará más inteligentes?
Written by danilo_3re2RJc on 03/07/2026
Hace unos días fui invitado para dictar una conferencia analizando la pregunta ¿la Inteligencia Artificial (IA) nos hará más inteligentes? El tema, las preguntas y reflexiones que se plantearon fueron muy interesantes, por lo cual me pareció oportuno compartirlas con los lectores a través de esta columna.
Vivimos la cuarta revolución industrial
Desde la irrupción de ChatGPT a finales de 2022, vivimos una aceleración tecnológica sin precedentes con el aparecimiento de nuevos y más sofisticados productos de IA. En poco más de tres años, la IA pasó de los laboratorios de investigación a ser parte de nuestra cotidianidad. Los cambios son rápidos porque estamos en pleno auge de la cuarta revolución industrial, cuyo catalizador es el desarrollo de IA.
Actualmente, se producen tecnologías ubicuas en base a IA Generativa (IAGen) que simulan comprensión y generan respuestas en lenguaje natural (nuestro lenguaje). Estas tecnologías, por ejemplo, pueden generar desde recetas de cocina hasta sistemas computacionales, pueden producir imágenes, videos y canciones. Además, simulan razonamiento e incluso aportan para generar soluciones innovadoras en áreas críticas como salud y educación. Recientemente, también se ha empleado modelos de IAGen en la planificación y definición de estrategias para conflictos bélicos.
Algunos avances de IA han impactado de manera muy significativa a la sociedad que incluso sus desarrolladores fueron merecedores de los Premios Nobel de Física y Química en 2024. Frente a este colosal y veloz desarrollo de la capacidad cognitiva de los modelos de IA, surge una pregunta ineludible: ¿Realmente la IA nos hará más inteligentes?
La inteligencia humana frente a la IA
Para analizar la pregunta planteada, la historia nos ofrece lecciones importantes a través de las revoluciones industriales que la humanidad ha experimentado. En la primera revolución industrial, se automatizó la fuerza física (de humanos y animales) mediante el desarrollo y uso de la máquina de vapor. Antes, el humano cargaba peso o caminaba grandes distancias usando su fuerza física o la fuerza de animales como el caballo. Con las máquinas de vapor, el esfuerzo físico disminuyó y los músculos empezaron a atrofiarse. Para solventar esta dificultad se requirió la masificación de los gimnasios.
Hoy transitamos la cuarta revolución industrial, donde algoritmos, a través de complejas funciones matemáticas, simulan tareas cognitivas avanzadas que algunos creían exclusivas de la especie humana. Nuestra Inteligencia Biológica (IB) compite de forma lineal contra una IA que avanza a velocidades exponenciales. En este contexto, si nos convertimos en usuarios pasivos que delegan todo esfuerzo intelectual a un algoritmo, el cerebro humano sufrirá un atrofiamiento de manera análoga a lo que pasó con los músculos en la primera revolución industrial.
Latinoamérica y el Caribe enfrentan un reto aún mayor: pruebas internacionales como PISA revelan puntajes deficientes en ciencias y matemáticas. Esto evidencia que nuestra educación temprana y nuestra IB necesitan atención urgente y prioritaria para su adecuado desarrollo. Si la humanidad no invierte el mismo empeño en desarrollar su IB como lo hace para desarrollar IA, entonces construiremos una civilización que será en su mayoría cognitivamente subdesarrollada y dependiente.
- Lea también: No me preocupa la IA, me preocupa la IB
La respuesta a la pregunta planteada
Entonces, ¿la IA nos hará más inteligentes? La respuesta no es un sí, ni un no absoluto, sino un gran depende. Depende de si los usuarios se preocupan por cultivar, potenciar y desafiar su IB. Para potenciar nuestro cerebro no basta únicamente con disponer de tecnología. Hay que aprender a sacarle el máximo provecho de manera ética y responsable. Además, también necesitamos de una buena educación integral, la cual debe ser complementada con descansar bien, alimentarnos mejor y ejercitarnos físicamente.
Cuando una persona con una IB altamente desarrollada utiliza la IA como herramienta, la sinergia resultante es insuperable. Es como viajar en un cohete frente a caminar para llegar a un mismo destino: la tecnología amplifica la base humana.
¿Cómo afrontar esta era digital?
Los profundos cambios de esta cuarta revolución industrial nos obligan a ser estudiantes permanentes, aprendiendo constantemente desde que tenemos uso de razón hasta nuestra muerte. Es decir, el aprendizaje no termina cuando culminamos una carrera universitaria. Por el contrario, en esta nueva era, los estudios formales simplemente nos enseñan cómo aprender en la disciplina en que nos vamos a desempeñar.
Nosotros somos los únicos responsables de lo que generamos y entregamos, no la tecnología que utilizamos. Por eso, no me preocupa el avance vertiginoso de la IA, sino el lento desarrollo de nuestra IB. En consecuencia, el verdadero desafío de la humanidad en este siglo no es enseñar a las máquinas a pensar, sino aprender nosotros a pensar mucho mejor.
Conclusión
¿La inteligencia artificial nos hará más inteligentes? Depende de cuánto desarrollemos y ejercitemos nuestro cerebro, que es la fuente de nuestra inteligencia biológica (IB). Si desarrollamos adecuadamente nuestra IB y además usamos de manera ética y responsable herramientas de IA, entonces estaremos en un nivel insuperable y, ciertamente, seremos más inteligentes. De lo contrario, nuestras capacidades cognitivas serán muy limitadas y estarán muy por debajo de las capacidades de los algoritmos.