Cartas a Quito / 20 de octubre de 2025
Written by danilo_3re2RJc on 10/20/2025
Ambato en la vida de Luis Torres Carrasco
‘Resulta incomprensible que haya personas que desprecien los usos, el quichua y la cultura misma de las comunidades indígenas, olvidándose que son elementos constitutivos de la nación’ señalaba el ‘Alcalde de la Modernización’ Luis Torres Carrasco (L. F. Torres, 2025). En medio de los desencuentros que hoy se vive entre el gobierno y aquellos pueblos con demandas inveteradas, urge un diálogo con respuestas e indicadores concretos. El 28% de la población vive bajo la línea de pobreza en 2024. El 33,4% de niños indígenas menores de 2 años sufren desnutrición crónica infantil, frente a un 2% entre niños mestizos (G. Ruiz, 2025). Todos tenemos de ‘Coyas y Pallas’. Otra gran frase en este gran libro publicado por la Corporación Autogobierno y Democracia, señala que hace 2000 años se hallaron restos arqueológicos de una antigua civilización en el valle del río Upano, cerca de la ciudad de Macas, donde había ‘casas y edificios consolidados, rodeados de jardines y campos’ (Science, 2024). O que los ambateños usaron, tras el terremoto de 1698 ‘una acequia que la habían trabajado los Santarroseños, desde el Carihuairazo -de una acequia que los Incas habían trabajado antes de la llegada de los españoles- y la prolongaron hacia su poblado en el Socavón’. Muchas razones para ser orgullosos de nuestra identidad, al leer este libro, que retrata a un personaje que marcó la historia de Ambato, y que nos enseña, desde su natural elegante proceder, que no se necesita sino humildad y entrega para servir, junto con su ‘familia íntima’ a los más vulnerables, incluyendo nuestros pueblos aborígenes, que fue presentado el viernes 17 de octubre en la Casa de Montalvo, en la hermosa tierra de Ambato.
Diego Fabián Valdivieso Anda
El movimiento indígena: Un comodín político
Que dice la Inteligencia Artificial… El Movimiento Indígena se refiere a los esfuerzos colectivos de los pueblos originarios, para obtener reconocimiento, autonomía y derechos de sus respectivos países, buscando transformar las relaciones de subordinación y lograr una inclusión real en la vida política y social.
Resumiendo son una respuesta a la subyugación de siglos de opresión; reconocimiento de derechos colectivos y autonomía sobre sus territorios y la transformación social con una participación real y justa, buscando construir una sociedad más equitativa. Y para atender y proteger su cultura, sus lenguas, identidades y costumbres y formas de organización.
Más los actuales dirigentes, y esto, viene desde hace algunos años, que lo han convertido al movimiento indígena, en comodín de políticos opositores que ven en su organización una fuerza de choque para cubrir sus mezquinos intereses, de alcanzar el poder y cubrir intereses personales
La mayoría son obligados a marchar, les pasan lista, les cobran multa y participan bajo la amenaza de suspenderles el servicio del riego para sus sembríos. Basados en reglamentos comunitarios, son sometidos, para asegurar una distribución equitativa.
Ha perdido la esencia misma, por la cual fue constituido y se han acostumbrado a mantenerse, con el auspicio de las ONG (Manos Unidas) internacionales, que aun los consideran como entes desprotegidos y en situación de riesgo, olvidados de un cambio de vida más digno y con los mismos derechos de otras regiones.
Siempre me pregunto. Pero hay muchos pueblos y ciudades que están siendo administradas por indígenas. ¿Qué ha cambiado en esos pueblos? Deberían estar transformados y ser un ejemplo del cambio, por lo que siempre han luchado; pero, en muchos casos, solo han lucrado.
El movimiento indígena está siendo sometido, como el caso de las protestas por la eliminación del subsidio al diesel, como algo que les afecta a sus labores de campo, (cuando lo hacen en mayoría, usando la técnica de la yunta, utilizando la fuerza de un buey para arrastrar con una madera y hacer surcos en la tierra) a su movilización, (los vehículos de los altos dirigentes en su mayoría), cuando lo hacen en transporte público.
Los inducen a cerrar carreteras, a poner barreras y obstáculos para evitar el libre tránsito a los que tenemos por diferentes circunstancias, obligatoriamente que movilizar sus productos o tener asuntos particulares que resolver y se van contra el derecho que tenemos todos los ciudadanos en este país, a la libre movilización,
Mientras el gobierno les trata de orientar que con esos dineros va a poder dar una mejor atención en el servicio de salud, educación y una serie de beneficios sociales para todos los ecuatorianos, ellos quieren mantener el statu quo que beneficia a los que tienen vehículos de alta gama que funcionan con diesel, a grandes productores y al contrabando del combustible.
La política mal dirigida o con intereses personales, han tergiversado la protesta indígena hasta convertirla en una demostración de fuerza y querer imponer que lo que en comunidad se resuelve se tiene que aceptar todo el Ecuador, caso contrario van las amenazas con obstáculos en las vías, marchas y la destrucción de los bienes patrimoniales de ciudades, como forma de protesta para hacer valer su criterio y conseguir beneficios.
Dirigentes alineados a políticos que tras bastidores les orientan a crear el caos, para tratar de sacar provecho para su interés personal. Especialmente aquel que quiere volver a manejar los bienes del Estado, porque, según sus seguidores, es un ejemplo para el mundo como lo manejo y es el único capaz de salvarnos, cuando fue el causante de la tragedia que hoy nos tiene en la inseguridad y endeudados y sin reserva monetaria. Obras con sobreprecio, mal hechas, etc. Hasta ahí lo dejamos. Quizá les vaya bonito otra vez.
Lionel Efraín Romero Reyes