La fijación del salario en Ecuador debe ser técnica y no política
Written by danilo_3re2RJc on 10/14/2025
Este martes 14 de octubre de 2025 se instala el nuevo Consejo Nacional de Trabajo y Salarios (CNTS). Será el ente encargado de definir el Salario Básico Unificado (SBU) para 2026.
Aunque cada año este debate suele centrarse en discursos políticos y promesas populistas, lo que Ecuador necesita con urgencia es un enfoque técnico, basado en evidencia económica y social, que garantice equilibrio entre justicia laboral y sostenibilidad empresarial.
El salario básico no es solo una cifra. Es un componente estructural del sistema productivo y del bienestar de millones de hogares ecuatorianos.
En la actualidad, con un salario básico de 470 dólares, el reto es doble. En primer lugar se debe mejorar el poder adquisitivo de las familias para cubrir el costo de la canasta básica.
Y, en segundo lugar, evitar que el incremento desproporcionado del salario afecte la competitividad de las empresas, especialmente de las pequeñas y medianas, que generan la mayor parte del empleo formal.
La discusión técnica debe apoyarse en indicadores objetivos: productividad, inflación esperada, crecimiento del PIB, costos laborales y estructura sectorial.
En economías con estabilidad, el ajuste salarial tiende a acompañar el incremento de la productividad laboral, evitando distorsiones en precios y empleo. En Ecuador, donde la productividad crece a un ritmo inferior al costo de vida, el desafío es diseñar un mecanismo gradual, predecible y transparente.
El nuevo Consejo Nacional de Trabajo y Salarios debe fortalecer su papel como espacio de diálogo técnico y no como arena de presiones políticas.
Una fórmula equilibrada debe vincular el salario básico a un rango técnico de variables macroeconómicas y establecer revisiones anuales que permitan ajustes moderados y sostenibles. Solo así el salario se convertirá en una herramienta real de justicia social y no en un instrumento coyuntural de discurso político.
Ecuador requiere de criterios técnicos para que el salario deje de ser un símbolo político y se convierta en una política pública técnicamente sustentada. Solo un acuerdo responsable garantizará que el país crezca con equidad, empleo digno y estabilidad.