La identidad del guayaco
Written by danilo_3re2RJc on 10/09/2025
Quienes vivimos en el Ecuador reconocemos que Guayaquil y la provincia del Guayas forman parte inseparable de la nación. Por eso, es justo revisar –desde la perspectiva cultural– ese legado identitario que ha sido y seguirá siendo consustancial a nuestro maravilloso país.
¿Qué significa guayaco? Con la ayuda de los libros y la RAE encontré acepciones de este vocablo sonoro que enorgullece a la gente. Guayaco proviene del nombre científico “guaiacum officinale”, llamado guayacán o guayaco. Se trata de un árbol de la familia “zygophyllaceae”, cultivado como planta ornamental y se usa en la carpintería, la construcción y la perfumería. ¿Quién no ha oído del guayacol, una goma aromática que deleitó por mucho tiempo a las generaciones costeñas y serranas?
Si en botánica tuvo importancia el guayaco, desde el punto lingüístico es una denominación popular, que reemplaza, en ocasiones, al término guayaquileño correspondiente al gentilicio de Guayaquil, de quien es originario o reside en Guayaquil. Si bien en alguna ocasión guayaco fue utilizado en forma despectiva, en el siglo XXI ha recobrado dignidad y hablado por millones de personas.
Con estos antecedentes procede rescatar algunos rasgos de la identidad del guayaco: su vestimenta, la guayabera, una camisa de manga corta y faldón con bolsillos a los lados -generalmente blanca- que lucen los varones; su lenguaje que es rico y abundante. Se destacan bacán, cana, engrupir, billullo o chamuyo, gamba (100) o luca (1000) y chévere.
Los expertos sostienen que las palabras del guayaco son el resultado de la fusión de otras culturas e idiomas, como brother, hermano; crazy, sinónimo de creído o loco; chuzos, derivación de shoes; luquear, mirar, de look; trip, viaje; o pana, que proviene de partner, compañero. La jerga guayaca se nutre también del lenguaje andino: huacho, huérfano; ñaño, hermano o amigo; y huasipichai, que equivale a bienvenido. Lo anterior se explica por el carácter cosmopolita de la ciudad de Guayaquil.
Para completar este breve relato sobre la identidad del guayaco, recuerdo algunos sabores: la guatita, el encebollado, el bolón de verde, el caldo de salchicha, el cebiche, los cangrejos, el seco y el patacón. Y por supuesto su música y arte. Venera a Julio Jaramillo, Hilda Murillo y Hermanas Mendoza-Sangurima…al son de “Guayaquil de mis amores”.
El guayaco tiene un sello inconfundible. Sería interesante recuperar la cultura del guayaco. ¡Y así pensar en la pípol!