Quito frente a las lluvias: la prevención es tarea de todos
Written by danilo_3re2RJc on 10/01/2025
Las primeras lluvias que ya se sienten en Quito son una señal de alerta sobre lo que puede venir en los próximos meses con la llegada de la época invernal de 2025. Por ello, la prevención ante las lluvias es tan necesaria y urgente en Quito.
El invierno que se aproxima no solo trae precipitaciones abundantes, sino también el riesgo de que se repitan emergencias como las registradas en septiembre de 2025. En solo tres días se atendieron 42 incidentes entre inundaciones, deslizamientos, caídas de árboles y colapsos estructurales en distintos barrios de la capital.
La experiencia de 2022 y 2024 en La Gasca muestra que el exceso de agua pone a prueba el sistema de alcantarillado y a las quebradas, que son parte natural del desfogue pluvial de la ciudad.
El Municipio reportó que este año se limpiaron más de 118 000 sumideros y se retiraron casi 16 000 metros cúbicos de material. Además, se reforzaron quebradas con mallas de contención y obras emergentes en sectores como La Gasca, La Comuna, Río Monjas o Guápulo.
Se trata de intervenciones importantes, respaldadas en parte por el financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo, que permitirán ampliar reservorios, encauzar ríos y reducir la exposición de miles de personas al riesgo de aluviones, como el que sucedió en 2022 en La Gasca.
En Quito, la prevención frente a las lluvias no es opcional, es la única forma de evitar que la emergencia se repita año tras año
Los esfuerzos institucionales son visibles, pero especialistas en gestión de riesgos advierten que las lluvias intensas seguirán siendo un desafío creciente, y como tal, la prevención en Quito debe ser una prioridad. Primero, porque la infraestructura pluvial de Quito fue diseñada con cálculos basados en precipitaciones de décadas anteriores, cuando los patrones climáticos eran distintos.
Y, segundo, porque el cambio climático está multiplicando la recurrencia de eventos extremos, lo cual incrementa la vulnerabilidad de zonas bajas y pasos deprimidos. De ahí la necesidad de adaptar las obras y de integrar soluciones estructurales en la planificación vial y en los proyectos urbanos.
Los pronósticos del Inamhi para los próximos meses anticipan lluvias dentro de lo normal para la Sierra, con acumulados que podrían superar los máximos.
Esto obliga a mantener activa la vigilancia de quebradas, el monitoreo con sobrevuelos y drones, y la coordinación del COE Metropolitano. Cada minuto de anticipación, respaldado por pronósticos confiables y sistemas de alerta temprana, puede evitar pérdidas materiales y salvar vidas.
La responsabilidad no recae únicamente en las autoridades. Quito enfrenta también el reto de la corresponsabilidad ciudadana.
No arrojar basura ni escombros en sumideros o quebradas, cuidar las laderas, participar en jornadas de limpieza barrial y respetar las advertencias en zonas de riesgo son prácticas que reducen significativamente las posibilidades de inundaciones o deslizamientos.
Una bolsa plástica o un bloque de cemento mal dispuesto pueden bloquear un sumidero y desatar una emergencia.
Las quebradas del Distrito, más de 1 800 en total, no son solo canales de agua. También cumplen funciones ecológicas como la regulación hídrica, la moderación de eventos extremos, la mejora de la calidad del aire y el hábitat de flora y fauna. Preservarlas es tanto una estrategia ambiental como una medida de prevención.
El desafío es claro: anticiparse al invierno con planificación, obras sostenidas y conciencia ciudadana. Quito no puede esperar a que la lluvia lo sorprenda. La prevención debe ser una práctica permanente, una política pública de largo plazo y, al mismo tiempo, un compromiso colectivo.