Recordando a Gabriel Marcel
Written by danilo_3re2RJc on 05/06/2026
En mi juventud, luego de una breve relación de ternura y desengaño con el marxismo, ya en la travesía hacia el humanismo cristiano, me encontré con reflexiones y escritos de varios filósofos que se inspiraban en la doctrina social de la iglesia y en el humanismo integral. Otros, eran críticos del determinismo materialista o del extremo individualismo. Los escritos de tres filósofos franceses me atraparon: Jacques Maritain, Emmanuel Mounier y Gabriel Marcel. En ellos encontré una fuerte crítica a las corrientes de pensamiento que ignoran la dignidad inmanente de la persona humana y una condena hacia las formas de poder que reducen lo humano a un número o pieza de la maquinaria estatal.
Marcel (1889-1973) fue un filósofo y dramaturgo que estudio en la Sorbonne de París. La muerte le arrebató a su madre cuando él apenas tenía cuatro años de edad, hundiéndolo en la tristeza y el dolor. Fue criado por la abuela y una tía, lo cual no era suficiente. Evocando a su madre dirá: «siempre la he tenido presente, de una manera misteriosa, ha estado siempre conmigo». Su niñez fue sin amigos. Pero los creaba en los juegos de su imaginación. Su padre, un agnóstico, fue un diplomático y consejero de Estado. En la universidad recibió la influencia de Lucien Lèvy- Bruhl y Friedrich Schelling. Crítico del idealismo alemán de Fichte y Hegel. Recibirá la influencia de Charles Peguy, Jacques Maritain y Henry Bergson.
Gabríel Marcel luego de graduarse en filosofía, se dedicó a la enseñanza en varios liceos, a la crítica literaria y obras de teatro. Sus libros más importantes son: Diario metafísico, El misterio del ser, Ser y tener, Homo Viator, El rechazo a la invocación, El misterio ontológico, Los hombres contra lo humano. Es un viaje, a partir de un mundo que ignora el valor de la persona humana y su dimensión espiritual; donde el frenesí por el crecimiento y la tecnología o la glorificación del Estado, relegan la dignidad humana. Para Marcel la búsqueda del ser, está por encima del tener. El ser cobija la integralidad de la existencia del yo con los demás. Mientras que en el tener sólo se posee o se es poseído por las cosas.
En el escenario europeo y en particular la Francia de la entre guerra, ocupada por el nazismo, las ideas se polarizan en el forcejeo entre la visión estatista y el individualismo liberal. En esta atmósfera, emerge el existencialismo de Jean Paúl Sartre, Martín Heidegger, Soren Kierkegaard, Albert Camus, Simone de Beauvoir. El existencialismo de la duda, de la inquietud acerca de la vida, si ésta es digna de ser vivida. La filosofía del pesimismo. Sin nexos de trascendencia. Leamos a Camus: «una razón para vivir es, al mismo tiempo, una excelente razón para morir». El suicidio como parte de la centralidad en el existencialismo. Lo absurdo de la existencia.
Sartre en su escrito El existencialismo es un humanismo (1945) considerado el manifiesto de la filosofía existencialista, afirma que Gabriel Marcel era el representante del existencialismo cristiano. Marcel rechazó tal etiquetado. Dijo que su filosofía era neosocrática. Entendida como la búsqueda de la verdad desde la eticidad. Si para la filosofía de Gabriel Marcel lo esencial es el ser antes que el tener, el amor, la fidelidad, la esperanza y la disponibilidad. Para él la reflexión filosófica no es pura abstracción, ni debe explicar todo. Cada ser humano es un portador de luz. Se vive «En un mundo sin ser de este mundo». Para Marcel, el amor «es esencialmente el acto de una libertad que afirma otra libertad». Su pensamiento acerca del ser lo coloca en las raíces del humanismo cristiano.