Se juega en los mares
Written by danilo_3re2RJc on 06/26/2025
Se sabe que los imperios se ganan en los mares. Y los hechos son que China los está ganando. Hay 115 puertos en el mundo en los que China está presente. Y por esos puertos pasa el 95% del comercio que el Dragón efectúa con cada uno de los más de 120 países de los que es el principal socio comercial.
Es más, en el patio trasero de América, China ha construido u opera en 31 puertos ––ha señalado recientemente el Financial Times, adelantando una investigación del Center for Strategic and International Studies.
La importancia de los puertos trasciende ampliamente el ámbito comercial, ya que en términos geopolíticos controlar o influir en estos puntos estratégicos representa una ventaja fundamental. No solo son infraestructuras clave para la llegada y salida de mercancías, sino que también son esenciales militarmente. Es por ello que se habla continuamente de productos de uso dual, o en este caso de puertos. Un puerto de uso dual es aquel que puede cumplir funciones tanto comerciales como militares, facilitando no solo el tránsito de bienes, sino también de armamento. Asimismo, pueden servir de apoyo a operaciones navales, a la instalación de infraestructura estratégica y al refuerzo de la presencia militar en regiones clave. Dado que las rutas marítimas son el eje central del comercio global, contar con acceso a puertos con este potencial estratégico otorga un poder geopolítico significativo.
Y esto sin hablar de los puertos domésticos. China alberga los puertos de contenedores más grandes del mundo, según el Índice de Conectividad del Transporte Marítimo de Línea, que mide la integración de los países en las redes globales de transporte marítimo regular. Hasta 2022, Shanghái ha mantenido su posición como el puerto de contenedores más activo del mundo durante trece años consecutivos.
Aunque comúnmente se conoce a la iniciativa como la Franja y la Ruta, en referencia a la Silk Road Economic Belt terrestre, la Ruta Marítima de la Seda del Siglo XXI es igual de estratégica, como ha subrayado Xi en múltiples ocasiones. Esta vertiente marítima busca consolidar la presencia de China en las principales rutas oceánicas del comercio global. Un ejemplo destacado es el puerto de Gwadar en Pakistán, desarrollado por empresas chinas, que no solo facilita el acceso al Golfo Pérsico, sino que fortalece la proyección de China en el océano Índico, con implicaciones tanto comerciales como geopolíticas. Lo mismo se puede decir del puerto de Chancay en el Perú, inaugurado también por Xi en noviembre pasado.
La inversión china en la construcción y control de puertos globales forma, sin duda, una red que fortalece su comercio y capacidad estratégica. Además, las inversiones chinas suelen estar acompañadas de acuerdos que facilitan la cooperación en seguridad y logística, creando infraestructuras con capacidad de uso militar si fuese necesario.
En definitiva, la expansión china en puertos del mundo es una política marítima que combina poder comercial y estratégico. China sabe que la hegemonía del siglo XXI se juega en los mares y que para asegurar su crecimiento debe controlar no solo el comercio, sino también los puntos clave que garantizan movilidad, defensa e influencia en todos los continentes.
José Félix Valdivieso, Director de IE China Observatory, autor del libro “China para los nuevos bárbaros” (Nola editores, junio 2024).