Cartas a Quito / 20 de noviembre de 2025
Written by danilo_3re2RJc on 11/20/2025
Lo bueno y lo malo del voto “No”
Deseo entender el momento que debe estar viviendo el presidente Noboa. Como docente, lo comparo con las desilusiones que experimentamos cada año lectivo. Sin embargo, como todo en la vida es aprendizaje -sean triunfos o derrotas-, siempre quedan lecciones.
Empezaré por lo malo:
1) Fue un No emocional, una reacción basada en el temor. Circularon noticias alarmistas, como la supuesta pérdida de empleos, décimos y bonos.
2) Lo irracional del voto negativo nos perjudica a todos. No resulta comprensible renunciar a la cooperación internacional para combatir el narcotráfico, reducir el número de asambleístas o eliminar el financiamiento a los partidos políticos, medidas que habrían representado un ahorro para la economía nacional.
3) Error estratégico del gobierno. Elimina el subsidio al diésel, seguida del anuncio de la consulta; luego, una ministra anuncia la eliminación de la jubilación patronal y, más tarde, el propio presidente señala que va a separar la salud del IESS. Sensación de autosabotaje.
4) Faltó claridad en la comunicación. El Gobierno no presentó de manera clara y comprensible los cambios constitucionales que buscaban, generando desconfianza en la ciudadanía.
5) El uso de fuegos pirotécnicos para celebrar el resultado deja en evidencia que, pese al incremento del IVA al 15 %, aún falta trabajo más eficiente en el combate contra la delincuencia.
6) La desesperación por adelantar el pago del décimo tercer sueldo fue un fracaso.
Ahora, lo bueno:
1) Ganó la democracia. Aunque el resultado pueda ser incómodo, es lo que tenemos y debemos seguir trabajando.
2) Las adversidades ponen a prueba el carácter, la habilidad y la resiliencia de una persona. El Gobierno de Noboa deberá demostrar ahora su aptitud para gobernar bajo presión.
3) Existe tiempo para mejorar la atención en áreas críticas: salud, educación, cedulación, pasaportes, cupos universitarios, servicios del IESS, entre otros.
El Ecuador no se acaba con el No. Reconocer errores, rectificar y avanzar es imprescindible. Es responsabilidad del Gobierno cambiar lo que deba cambiar y tomar decisiones coherentes, planificadas y factibles, combatir con firmeza la corrupción. Solo así podrá encaminar al país hacia el progreso que todos anhelamos y por el cual recibió un voto de confianza.
Julio César Navas Pazmiño
El NO que Invita a gobernar con el pueblo
El pronunciamiento mayoritario del pueblo ecuatoriano, que dijo NO a varias de las preguntas planteadas en la reciente consulta popular y referéndum, constituye un mensaje profundo que merece ser comprendido con sensatez y visión democrática. No es un gesto de ruptura ni un desafío a la institucionalidad; es la expresión legítima de un país que exige ser tomado en cuenta en cada decisión que define su futuro. En toda democracia madura, el voto ciudadano es el espejo donde deben mirarse quienes ejercen el poder. Cuando la ciudadanía rechaza propuestas del Gobierno, lo que expresa no es necesariamente un desacuerdo con los objetivos, sino con la forma, los tiempos o la desconexión percibida entre la agenda oficial y las realidades urgentes de la gente. Es, en esencia, un recordatorio de que gobernar requiere cercanía, claridad y sensibilidad social. Este resultado deja ver que amplios sectores del país sienten que sus necesidades no están siendo atendidas con la prontitud o la efectividad esperadas. Frente a ello surge una pregunta imprescindible —formulada con respeto y espíritu democrático. ¿Están realmente en sintonía las acciones del señor Presidente y sus ejes programáticos en salud, educación, trabajo, seguridad y demás áreas con las preocupaciones concretas del pueblo ecuatoriano? La respuesta no proviene de los discursos, sino de la experiencia diaria de los ciudadanos. El NO, no debe entenderse como un revés político, sino como una oportunidad para fortalecer la relación entre el Gobierno y la nación. Un verdadero liderazgo se demuestra no solo al recibir apoyo, sino también al saber interpretar un desacuerdo colectivo y transformarlo en una ocasión para mejorar. Es momento de escuchar más, dialogar más y actuar con mayor cercanía.
El Ecuador requiere serenidad, claridad de rumbo y un compromiso renovado con las necesidades reales del país. La decisión popular debe ser vista como un punto de reflexión estratégica, un llamado a afinar prioridades y a gobernar con y para la gente. Porque cuando la voz del pueblo se expresa con firmeza, la mayor muestra de grandeza democrática es atenderla con humildad y responsabilidad.
Elio Roberto Ortega Icaza