Cartas a Quito / 5 de abril de 2026
Written by danilo_3re2RJc on 04/05/2026
Es urgente legislar sobre la calidad del gasto de los GADs
A propósito de la Reforma al COOTAD, que obliga a los Municipios y Prefecturas a destinar el 70% de su presupuesto a obras. Viene a mi memoria una vivencia que me permito compartir.
Por recomendación de alguien, en el 2016 fui contratado por el constructor X, para administrar una obra en proceso, de propiedad de un GAD Municipal. Tan pronto llegué a territorio solicité los documentos del contrato, encontré que eran muy básicos. El objeto era construir la: conexión, conducción, potabilización y distribución de agua para el cantón, monto 10 millones de dólares, anticipo 50%, plazo 14 meses. Luego Analicé la situación de la obra al momento: plazo consumido 9 meses, avance de obra 38%, planillas pagadas con errores graves como: pago de rubros no realizados, multas mal cobradas, pago de rubros inexistentes. Además, deuda a proveedores y protección de las autoridades de control.
En este escenario, el reto era superar el atraso, para eso, reprogramé las actividades que faltaban para los 5 meses disponibles, con incremento de recursos obviamente, nuevo cronograma que fue aprobado por el fiscalizador y administrador del contrato. Pasaron 2 meses y la reprogramación no se cumplía, causa, falta de liquidez, solo se disponía del 50% del valor de las planillas, las deudas apremiaban, la situación financiera era crítica. Me obligué a hablar con el constructor a quien, le expuse el caso, le dije que hacía falta invertir dinero para cumplir con la calidad y el plazo especificados, él contestó imposible, es todo lo que tengo y con eso se debe salir, amablemente le dije, ¡qué pena!, pero le advierto que la obra no cumplirá con el contrato, él contestó, no se preocupe, es mi problema. Intrigado, investigué y encontré que, el anticipo de 5 millones se consumió tan pronto fue entregado. Sin alternativa continué con el proceso y la obra se terminó con atraso de 6 meses y sin multa.
Todas estas anomalías fueron abalizadas por el fiscalizador y el administrador del contrato. Demostrando su máxima ineficiencia, cuando el superintendente de obra solicita al fiscalizador la recepción provisional. Éste contesta negando la solicitud, argumenta rubros no terminados, respalda con anexos. Dos o tres días después ¡Oh! Sorpresa, influenciado por alguien cambia de criterio y, con otro oficio de número y fecha igual al anterior, acepta el pedido y solicita al administrador del contrato nombrar la comisión de recepción. Conclusión: En estas condiciones imposible construir obras de calidad y, cumpliendo el plazo. La causa primaria es el porcentaje y mal uso del anticipo, “No basta limitar la cantidad del gasto a los GADs, más importante y urgente es legislar sobre la calidad de éste”.
Marco A. Zurita Ríos