El informe
Written by danilo_3re2RJc on 05/24/2026
Hoy domingo 24 de Mayo en las primeras horas, el presidente de la República dará su informe a la Nación, correspondiente a su primer año de administración dentro del periodo iniciado en el 2025 y que corre hasta mayo del 2029. El periodo anterior fue desde el 23 de noviembre del 2023 hasta el 24 de mayo del 2025; es decir, ambos hasta el momento suman 30 meses 1 día de gobierno del presidente Noboa, o el equivalente al 62.5% de lo que sería un periodo completo normal de 4 años.
El país mirará con atención, el tono y el modo en que el gobierno entiende la autoridad para los meses venideros. El gobierno llega con una ventaja evidente: tiene iniciativa, mayoría y capacidad de establecer agenda. Eso no es, por sí mismo, censurable. Un presidente elegido necesita gobernar; una Asamblea no puede repeler por que sí cada proyecto de ley; y un país afectado por la inseguridad, el desempleo y la incertidumbre exige decisiones. El elemento sensible aparece cuando la gobernabilidad se confunde con obediencia ciega y cuando la eficacia se utiliza como argumento para debilitar los contrapesos.
Una mayoría legislativa puede ser legítima e incluso necesaria desde el punto de vista de la gobernabilidad; pero, al mismo tiempo, insuficiente. Porque la función de la Asamblea no consiste solo en aprobar leyes, sino en examinar su calidad, fiscalizar con objetividad y recordar que el poder público no pertenece al presidente, ni a su bancada, ni a la oposición, sino al Estado Constitucional de Derecho particularmente entendido desde la perspectiva de la doctrina jurídica.
La oposición tampoco queda exenta de responsabilidad. La oposición política cuando es democrática, exige responsabilidad, argumentos y madurez. La oposición, como cualquier fuerza opositora, tiene derecho a cuestionar al gobierno; pero ese derecho se fortalece y gana credibilidad cuando se ejerce dentro de las instituciones, no cuando la oposición es a todo, independientemente si lo propuesto es conveniente o no a los intereses del país. El Ecuador necesita una inteligente oposición que fiscalice, no una oposición que solo impugne y obstaculice. Y necesita un gobierno que gobierne, no uno que interprete cada límite como sabotaje.
El informe presidencial debería ser una oportunidad para algo más que exhibir datos y resultados. Debe servir para reconocer los sensatos límites democráticos. La seguridad no puede medirse solo por operativos; la economía no puede sostenerse solo en decretos, estadísticas o en cifras. El país necesita confianza. Y la confianza se construye con instituciones previsibles, leyes bien hechas, justicia independiente y rendición transparente de cuentas.
Noboa tiene todavía margen político. Conserva iniciativa, controla buena parte del tablero legislativo y mantiene un espacio importante de decisión frente a la inseguridad. Pero el margen no es infinito. El poder se desgasta cuando se acostumbra a no escuchar; o, a solo escuchar a un círculo íntimo.
Hoy 24 de Mayo, el Presidente pronunciará su informe. La Asamblea decidirá si escucha, si interpela o si simplemente acompaña. La oposición decidirá si comparece o si convierte su ausencia en mensaje. Pero el informe más importante no estará en el papel con el sello oficial del Palacio de Carondelet, sino que, estará en la pregunta interna de los ciudadanos: si el poder que prometió ordenar el país está también dispuesto a someterse al orden de la democracia. Gobernar es aceptar que incluso una mayoría necesita límites, que incluso la urgencia necesita deliberación y que incluso un presidente fuerte debe rendir cuentas ante instituciones fuertes. El Ecuador no necesita un poder débil. Necesita un poder eficaz, pero contenido; firme, pero responsable; decidido, pero constitucional.
Ese será el verdadero informe a la Nación. No el que se pronuncie desde el atril, sino el que el país empiece a escribir sobre la confianza que todavía concede – o que comienza a retirar – a quienes hoy gobiernan.