Pequeños productores y sus aliados, el secreto detrás del éxito del cacao de Ecuador
Written by danilo_3re2RJc on 06/10/2026
Después del boom de precios y la actual caída, hay algo innegable: Ecuador se consolidó como un gran productor de cacao en el mundo.
Ese posicionamiento del cacao ecuatoriano ha permitido a los agricultores sobrellevar el impacto del descenso del precio de la ‘pepa de oro’, que comenzó en este 2026, tras dos años de bonanza.
La alta productividad del cacao de Ecuador no se debe al azar, sino por el trabajo organizado y asociativo de la cadena de este sector agrícola.
Hoy, Ecuador se presenta como un país que exportó 600 000 toneladas y vendió 4 668 millones de dólares en 2025. Este mérito del sector cacaotero es el resultado de más de dos décadas de trabajo organizado, asociativo y del involucramiento de sus actores de la cadena. Esa parece ser la ‘fórmula’ del éxito, en la cual el sector privado ha jugado un papel preponderante para acompañar a los pequeños agricultores con asesoría y transferencia de tecnología; también se han involucrado el Estado y organismos no gubernamentales.
Pero, el actor más importante es el pequeño cacaotero, quien con asociatividad, mejoró su rendimiento. Las cifras muestran que los pequeños productores han llevado a Ecuador a tener la más alta productividad como nunca. En promedio, en el país se cosecha casi una tonelada por hectárea, cuando cinco años atrás eran 300 kilos, revela la Asociación Nacional de Exportadores de Cacao (Anecacao).
Es buen crecimiento proviene de alrededor de 185 000 productores, de los cuales, el 85% es parte de programas de sostenibilidad que impulsa el sector privado, indica Anecacao.
La asociatividad le ha ganado a los intermediarios. Algunos de los buenos ejemplos, por mencionar algunos, son la Unión de Organizaciones Campesinas Cacaoteras del Ecuador, Fortaleza del Valle, Kallari, entre otras. Esa asociatividad les permitió certificar su producción como orgánica y con sello de comercio justo, y llegar directamente a compradores de Estados Unidos, la Unión Europea y Asia. Hoy esas organizaciones agrupan a miles de familias, muchas encabezadas por mujeres, que antes dependían de un precio que no decidían.
Todo eso significa que el cacao de Ecuador demostró que el desarrollo rural es posible cuando el agricultor, el exportador, la academia, las organizaciones no gubernamentales y el Estado trabajan sobre la misma cadena. Mantener esa articulación es la tarea pendiente. El reto ya no es solo exportar más grano, sino que esa riqueza llegue al productor que la sostiene.