!Como duele la salud!
Written by danilo_3re2RJc on 08/25/2025
La desorganización e ineficiencia de la atención en salud, tiene una cronicidad prolongada que se agudiza al pasar los años y no encuentra soluciones adecuadas.
En la realidad actual existen cuatro subsistemas: MSP, IESS y dos regímenes especiales de seguridad social para el personal militar y policial que se financian con los aportes de sus miembros activos y pasivos, cuyos beneficios se los amplía a sus familiares calificados. Cada subsistema determina las condiciones que deben cumplir los pacientes para acceder a sus servicios, por lo que es muy difícil llegar al anhelado mandato constitucional de “acceso universal” A pesar de vivir en un mundo en el que el desarrollo informático ha alcanzado niveles superlativos con la inteligencia artificial, que asombra por sus alcances, hasta estos días del año 2025, no se ha podido implementar la necesaria y reclamada, desde muchos años atrás, Historia Clínica Única, elemento indispensable para identificar el perfil epidemiológico de cada paciente, los tratamientos, medicamentos que ha recibido y exámenes que se le han realizado, para atenderlo, en cualquier establecimiento al que acuda.
Con sistemas informáticos deficientes y desactualizados hay desconocimiento de las cantidades de insumos y medicamentos adquiridos en distintos procesos de compra y subsisten las grandes bodegas de hospitales y casas de salud repletos de productos caducados y obsoletos, posiblemente algunos rescatables; deben las autoridades de cada centro percatarse de esta realidad mediante visitas directas a esas áreas que guardan en silencio las pruebas de administraciones incompetentes y, desde luego, implementar con urgencia sistemas informáticos modernos que permitan determinar las necesidades de cada unidad de salud, en relación al perfil epidemiológico del sector: cuántos pacientes atiende, qué se está recetando, como se están recargando esos medicamentos, para precisar la Información actualizada y de los inventarios.
Hay que reforzar la lucha frontal y definitiva contra las mafias que se han aprovechado, inhumanamente de la salud y de la feroz pandemia para enriquecerse con vivos y muertos y con aquellos prestadores que han aprovechado la incapacidad de los directivos institucionales, que han sido incapaces de realizar auditorías efectivas a esos grandes abusadores, que se han enriquecido vilmente y han desacreditado a otras instituciones, de transparencia y honestidad comprobadas como SOLCA y otros centros, que responden a los controles auditables con toda claridad y que han llenado las necesidades de falta de especialistas o de insumos indispensables, para salvar la vida de campesinos, ciudadanos pobres, afiliados, jubilados y pensionistas.
En el 2012 se constituyó la Red Pública Integral de Salud (REPIS) con la firma de un convenio marco entre el MSP, el IESS, el ISSFA y el ISSPOL (Ministerio de Salud, Instituto Ecuatorianos de Seguridad Social, Instituto de Seguridad Social de las Fuerzas Armadas y el de la Policía), con la finalidad de articular la derivación de pacientes de una institución a otra, como planteaba la Ley del Sistema de Salud del 2002. El convenio se ha visto obstaculizado por serios inconvenientes en el cruce de cuentas por pacientes atendidos.
A esa dificultad se sumó la distritalización con la que se reemplazó a la lógica distribución territorial en direcciones provinciales, cantonales y barriales que se venía instaurando, con mucho éxito, en varios cantones y provincias del país. Se daba prioridad a la Salud Pública y a la atención primaria de salud, a la derivación de pacientes, con afecciones simples, desde los sitios más cercanos a su vivienda o trabajo, al incremento de atención a centros de mayor complejidad, conforme exigía la severidad de la enfermedad, para que únicamente los casos graves lleguen a los hospitales provinciales o cantonales.
El presidente Noboa ha nominado una Comité Nacional de Salud, que debe asumir que el mayor determinante del problema es la falta de dinero y la reducción del presupuesto destinado a la salud. Debe instituirse un plan de contingencia para que se cumpla con la entrega del 4% del PIB y con el incremento anual mayor, para que el flujo del dinero llegue a las unidades de salud centrales y periféricas. Hay un déficit en la adquisición de medicamentos, de insumos, de alimentos, de mantenimiento de los locales, de las máquinas de servicio y de los equipos de alta tecnología que requieren de constante revisión por parte de personal especializado, para no alterar su funcionamiento.
El cuadro epidemiológico se ha agravado, por falta de gestión, hay un incremento inusitado de los casos de dengue, leptospirosis, tosferina, rebrote de fiebre amarilla; enfermedades crónicas: diabetes complicada, accidentes cerebro vasculares; la violencia, a más de sus efectos directos, impide que muchos enfermos concurran a las unidades de salud, especialmente en áreas periféricas. A decir de un destacado epidemiólogo la gente tiene miedo porque “vacunan a los vacunadores”
También ha propuesto, el presidente, centralizar la compra de medicamentos, es una medida efectiva, pero que debe ser muy bien implementada, para que no sea utilizada por los monopolios y grupos mafiosos, debe estar complementada con controles informáticos perfectos y modernos que controlen inventarios y consumos.
Que importante sería asesorarse con el Consejo Nacional de Salud y revisar normativas, códigos y decretos para construir política pública adecuada con lineamientos técnicos adecuados. Mucho se ganaría con la recuperación y el rescate del Sistema Nacional de Salud que, a través de ajustes operativos y administrativos, llenaría el vacío que mantiene este desorden desesperante de la salud.