Corea del Sur convirtió las desigualdades sociales en éxitos globales. ¿Cuál es el secreto detrás de fenómenos como ‘El juego del calamar’ y ‘Parasite’?
Written by danilo_3re2RJc on 07/18/2025
‘El juego del calamar’ se convirtió en un fenómeno global gracias a su lenguaje visual, sus juegos infantiles teñidos de sangre y la desesperación como única salida para quienes viven atrapados por las deudas. Desde su estreno, ha sido un espejo que refleja las tensiones sociales y económicas de Corea del Sur, pero que ha resonado en todo el mundo.
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Netflix encontró en esta serie surcoreana la fórmula para conquistar nuevas audiencias, al igual que lo hizo ‘Parasite’, la película de Bong Joon-ho, ganadora del Oscar en 2020. Ambas producciones han transformado el entretenimiento en una poderosa crítica al sistema. DW destacó cómo su éxito se debe a una narrativa que visibiliza la desigualdad social.
🔥 ¿Por qué Corea del Sur arrasa en el cine y la TV?
El éxito de estas producciones no es casual. Corea del Sur lleva décadas apostando por la cultura como estrategia de ‘soft power’. DW menciona que la llamada “hallyu” u “ola coreana” comenzó a expandirse por Asia en los años 90, pero hoy es un fenómeno global. BTS, Blackpink, y ahora las series y películas, han convertido a este país en un referente cultural.
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Detrás de esa estrategia están empresas como Samsung o Hyundai, que a partir de los 90 invirtieron en canales de televisión y en la industria cinematográfica, según recoge la web Sopitas. El éxito no fue inmediato, pero desde entonces, Corea del Sur ha perfeccionado su fórmula.
Un punto de quiebre fue Gangnam Style de PSY en 2012. Aunque su éxito parecía trivial, demostró que el idioma ya no era una barrera para el impacto internacional. Como explicó Michael Fuhr, citado por DW, esa fue la puerta para que las producciones coreanas explotaran a nivel global.
💡 ¿Una crítica al capitalismo o un producto del sistema?
La historia detrás de estas obras revela una contradicción fascinante. ‘Parasite’ y ‘El juego del calamar’ denuncian las injusticias del sistema capitalista, pero al mismo tiempo son producciones que se nutren del mismo. Pablo Velasco, docente de la Escuela de Comunicación de la UIDE, reflexiona que estas producciones funcionan como instrumentos de ‘soft power’ para proyectar la influencia global de Corea del Sur.
“Estas obras denuncian el abuso del sistema, pero emplean recursos financieros de nivel hollywoodense. Esto no es hipocresía, es estrategia”, explica. Según Velasco, Corea del Sur ha convertido su industria cultural en una herramienta diplomática que refuerza su imagen como bastión democrático frente al autoritarismo de Corea del Norte.
DW confirma que la pobreza en Corea del Sur está presente. Según la OCDE, el 15% de su población vive con ingresos por debajo de la media. Esa desigualdad es la materia prima de estas ficciones, que al mismo tiempo generan millones para sus creadores.
😮 ¡No es casualidad!
Don Kang, vicepresidente de contenidos de Netflix Corea, lo dijo claro: “Una historia tiene que ser primero relevante para nosotros”. Por eso las producciones coreanas nacen de su propia realidad y luego encuentran eco en el resto del mundo.
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Velasco añade que estas historias no promueven un modelo alternativo. Solo alertan sobre los excesos del capitalismo salvaje, desde una perspectiva democrática. “La crítica no es un rechazo al sistema, sino una llamada de atención sobre su moralidad perdida“, puntualiza.
🎭 Estética infantil y violencia brutal: la fórmula perfecta
La estética de lo inocente mezclada con violencia extrema es la marca de fábrica del cine y la televisión coreana. ‘El juego del calamar’ usa los juegos infantiles como pretexto para mostrar la desesperación económica, mientras que ‘Parasite’ expone la invisibilidad de los pobres a través de la arquitectura de una casa.
Ambas historias coinciden en retratar la precariedad como una cárcel sin salida. “La opción de retirarse del juego es una ilusión en ‘Squid Game’; en ‘Parasite’, la ascensión social termina en destrucción moral”, explica Velasco. DW y Sopitas coinciden en que este tipo de narrativas son reflejo de una sociedad atrapada en el capitalismo más extremo.
Bong Joon-ho lo resumió en una frase: “Todos vivimos en el mismo país llamado capitalismo”. Por eso estas historias resuenan más allá de Corea. Son universales.
🌎 ¿Hacia dónde va el entretenimiento coreano?
Hoy, Corea del Sur domina el tablero del entretenimiento gracias a una combinación de estrategia y talento. Invirtió en cine, televisión, música y supo proyectar su cultura como un producto deseable. Esa sinergia ha generado turismo, inversión y prestigio diplomático.
Las cifras hablan por sí solas. ‘Parasite’ recaudó 258 millones de dólares con un presupuesto de 11,4 millones. ‘El juego del calamar’ costó 21 millones por temporada y rompió todos los récords en Netflix. El éxito no es solo artístico. Es también un triunfo económico y político.
Como concluye Pablo Velasco, “el verdadero poder de estas obras radica en usar el espectáculo para cuestionar el sistema desde adentro y, al hacerlo, dominar justamente los medios que critican”.
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