Fiscalizar con seriedad en la Asamblea Nacional
Written by danilo_3re2RJc on 07/30/2025
La Asamblea Nacional, y en particular su Comisión de Fiscalización, tiene entre sus más altas responsabilidades la de velar por la transparencia y el uso correcto de los recursos públicos. Esa tarea, vital para la democracia y la confianza ciudadana, exige rigor, objetividad y una conducta alejada de intereses personales o cálculos políticos.
En los últimos días, la comparecencia de Daniel Salcedo, sentenciado por casos de corrupción, ha captado la atención pública. Su intervención en la Comisión, lejos de arrojar pruebas o información verificable, estuvo marcada por afirmaciones graves, acusaciones sin sustento y declaraciones que generaron más ruido que claridad. También se consideró la intervención de otra persona vinculada a procesos judiciales y que permanece fuera del país, cuyas declaraciones públicas han seguido una línea similar: más acusaciones que hechos comprobables.
“La labor de fiscalización requiere seriedad, sustento y compromiso con el esclarecimiento de los hechos.”
Este tipo de intervenciones, si no están acompañadas por una labor rigurosa de investigación y verificación, corren el riesgo de convertir a la Asamblea en una caja de resonancia de escándalos sin fundamento. La fiscalización no puede convertirse en un escenario de protagonismos ni venganzas que enturbien más el panorama ya complejo del país.
Fiscalizar no es juzgar, pero sí implica trabajar con profundidad, responsabilidad y sentido de Estado. La Comisión tiene la obligación de analizar hechos, pedir pruebas, cruzar información, y hacerlo con absoluto respeto por el debido proceso. Solo así puede contribuir a desmontar las verdaderas redes de corrupción, sin prestarse a narrativas interesadas ni a juegos de poder que desvíen el foco de lo que verdaderamente importa: esclarecer los hechos y fortalecer la institucionalidad.
En momentos donde la sociedad exige respuestas serias y medidas firmes frente a la corrupción, los espacios políticos no pueden ceder ante la tentación del espectáculo. La Asamblea tiene una oportunidad histórica: demostrar que es posible hacer control político con altura, técnica y respeto por la verdad. No puede desperdiciarla.