Guayaquil necesita liderazgo, no confrontación
Written by danilo_3re2RJc on 06/11/2025
La ciudad de Guayaquil enfrenta una de sus etapas más críticas en materia de seguridad, aun estando bajo estado de excepción decretado por el presidente Daniel Noboa y renovado por 30 días más este martes 10 de junio de 2025.
La violencia no da tregua: atentados con explosivos en zonas comerciales, como la Bahía, secuestros y asesinatos múltiples forman parte de una escalada criminal que aterroriza a los ciudadanos. Frente a esta grave situación, las autoridades, lejos de actuar con unidad y eficacia, se enfrascan en disputas políticas y declaraciones desafortunadas.
Guayaquil necesita que las autoridades competentes, tanto del Ejecutivo, municipal, así como del sistema judicial, hagan todos los esfuerzos para parar con la violencia del crimen organizado
Es imperativo recordar que la seguridad ciudadana es una competencia del Estado, tal como lo establece la Constitución. Por ello, resulta desconcertante que un funcionario se niegue a asistir a una reunión para tratar la crisis de seguridad.
De igual forma, es preocupante la actuación del sistema judicial en el caso del secuestro y posterior asesinato de una comerciante en Guayaquil, junto con otras tres víctimas. La Fiscalía y el poder Judicial, en vez de asumir con responsabilidad las decisiones que derivaron en la liberación de los sospechosos, optaron por intercambiar culpas en comunicados institucionales que evidencian la falta de coordinación y autocrítica.
En un momento en que la ciudad necesita firmeza, coordinación y empatía por parte de sus autoridades, lo que observa la ciudadanía es una desconexión entre quienes tienen el deber de protegerla. La violencia no distingue niveles de gobierno, ni colores políticos. El crimen organizado se fortalece ante la desunión institucional, y mientras tanto, la ciudadanía paga con su vida y su libertad el precio de la inacción.
Este editorial no busca alimentar confrontaciones, sino llamar a la sensatez. Guayaquil necesita que cada autoridad cumpla su rol con seriedad, con sentido de Estado y con compromiso real por la seguridad y la vida de los guayaquileños.
El momento exige dejar los egos de lado, construir puentes, coordinar acciones y devolverle a la ciudadanía la confianza en sus instituciones. La gravedad de los hechos no permite más dilaciones.