El país merece la verdad sobre la muerte de 12 bebés en el Hospital Universitario
Written by danilo_3re2RJc on 08/13/2025
La muerte de 12 bebés en el Hospital Universitario de Guayaquil es un hecho que conmueve y alarma a todo el país. No se trata únicamente de una estadística hospitalaria: detrás de cada caso hay familias destrozadas que necesitan respuestas claras y, sobre todo, justicia.
El Ministerio de Salud ha informado que dos de los fallecimientos se atribuyen a una bacteria y que el resto obedece a causas naturales. Sin embargo, estas explicaciones parciales no disipan las dudas ni responden la pregunta central: ¿cómo se pudo llegar a esta situación y qué medidas concretas se tomarán para evitar que se repita?
El fallecimiento de 12 bebés en el Hospital Universitario en Guayaquil no puede quedar en la impunidad y debe servir para diagnosticar y solucionar las fallas en la atención en salud de los recién nacidos en los hospitales del país
El sistema de salud pública arrastra problemas crónicos: falta de presupuesto, escasez de medicinas e insumos, y deficiencias en la infraestructura. Estas condiciones, denunciadas durante muchos años por médicos y gremios, exigen acciones urgentes y sostenidas, no solo reacciones ante emergencias.
El anuncio de la intervención de tres hospitales (General Guasmo Sur, Monte Sinaí y Universitario, todos de Guayaquil) y su administración por gerentes navales es una medida que, aunque busca eficiencia y transparencia, deberá demostrar resultados concretos en la atención de pacientes.
Es imperativo que la investigación de la Fiscalía sobre el fallecimiento de los bebés en el Hospital Universitario sea exhaustiva, imparcial y llegue hasta las últimas consecuencias. No basta con identificar irregularidades administrativas o médicas: se debe establecer con claridad la cadena de responsabilidades y sancionar a quienes, por acción u omisión, pudieron haber contribuido a estas muertes.
Una comisión externa de epidemiólogos, neonatólogos y pediatras provenientes de la academia, junto a la cooperación técnica de la Organización Panamericana de la Salud, podría aportar independencia y rigor científico para esclarecer los hechos sobre el deceso de los 12 bebés en el Hospital Universitario y formular medidas preventivas.
Es importante que la Asamblea Nacional asuma un rol fiscalizador en este hecho lamentable y que no se convierta en un tema de maniqueo político, porque empañaría la seriedad que reviste este caso.
La transparencia en este proceso es fundamental. El país necesita conocer la verdad para que las familias tengan justicia y para que la confianza en el sistema de salud no se vea aún más debilitada. Proteger la vida de los recién nacidos no es solo una obligación ética y legal del Estado, sino el indicador más básico de un sistema de salud que funciona.