Quito y la urgencia de enfrentar el drama de la calle y la indigencia
Written by danilo_3re2RJc on 08/23/2025
El crecimiento de la indigencia en Quito no puede seguir tratándose como un fenómeno marginal. En apenas tres años, la ciudad pasó de 793 a 3 942 habitantes de calle, un salto del 397 % que debería estremecer a autoridades y ciudadanía.
La cifra, aunque pequeña frente a los 2,8 millones de habitantes, revela un deterioro social profundo. El aumento exponencial no es un simple indicador: detrás hay historias de adicciones, rupturas familiares, desempleo, migración forzada y salud mental no atendida. Y también está el fracaso de un Estado que no logra ofrecer redes de protección suficientes.
El Patronato San José y las organizaciones comunitarias cumplen un rol indispensable, pero insuficiente. Sus recorridos diarios, los albergues temporales y talleres de reinserción muestran voluntad, aunque carecen de recursos y de un plan integral sostenido en el tiempo.
Quito necesita más que asistencia ante la indigencia: requiere políticas públicas que ataquen las causas estructurales de la marginalidad.
El drama humano se agrava por los llamados “hoteles de droga”, la violencia, la muerte silenciosa por hipotermia o sobredosis. Estas escenas se desarrollan a pocos metros del Centro Histórico, bajo puentes o en edificios abandonados, mientras turistas caminan de día sin advertir que, al caer la noche, esas mismas calles se convierten en refugio de la desesperanza.
Cualquier persona, como recuerdan los técnicos en sus recorridos, puede caer en la calle tras una crisis personal o económica. Precisamente por ello el problema interpela a toda la sociedad. Quito no puede normalizar la exclusión ni mirar hacia otro lado.
El incremento de habitantes de calle es un síntoma de un modelo urbano que deja atrás a los más vulnerables. Afrontarlo demanda liderazgo político, coordinación interinstitucional y compromiso ciudadano. Ignorarlo sería condenar a miles de personas a vivir y morir en la intemperie, y a la capital a perder su dignidad colectiva.