Cartas a Quito / 30 de mayo de 2026
Written by danilo_3re2RJc on 05/30/2026
Los cerebros enfermos
Los cerebros son uno de los órganos del ser humano que tiene una sensibilidad extrema, cuando no se encuentran bien cultivados, alimentados, son muy fáciles de enfermar.
La alimentación de un cerebro es, básicamente, la educación, la cultura. Si los cerebros se los deja navegar en el conformismo, en la desidia, en la vagancia, en el dogmatismo, entonces se enferman. Se estancan en ideas fijas, y llegan inclusive a idolatrar a ciertas ideas (que fueron emitidas por alguien más), o, a personas que los convencieron de que eran superiores.
Este tipo de enfermedad es una degradación del ser humano, lo transforma en un dependiente, en un sumiso de la influencia externa, con personalidad anulada y con el convencimiento de que el mérito es exclusivamente aquello que es aplaudido por los que se erigen en guías o por los que son objeto de su admiración o de su culto.
Pero también es enfermo aquella persona que se convierte en el objeto del culto de quienes tienen los cerebros enfermos, se convence de su infalibilidad de su “sabiduría” y, de su superioridad. Estas personas se ensimisman y actúan solamente alrededor de ideas fijas, sus reacciones a las críticas o contradicciones es siempre agresiva, con insultos y agresiones verbales, con tal intensidad que se vuelven groseros, burdos y monotemáticos.
En Ecuador, hemos sido testigos de este tipo de manifestaciones, y se tiene hasta un ex presidente que, en lugar de utilizar el tiempo en actitudes positivas, de utilizar su tiempo libre en producir escritos que ayuden a superar al resto, se dedica a encontrar la mínima oportunidad de hallar resquicios que le permitan atacar a sus oponentes políticos, de dar rienda suelta a su colección de insultos y descalificaciones, en muchos casos ridículas y distorsionadas por el odio y la obsesión.
Los seguidores de estas personas así enfermas, limitan su actividad intelectual a repetir de manera irracional las ideas de quienes fungen de sus líderes.
Los comportamientos de este tipo se reflejan en uniformidades de pensamiento que demuestran que hay solamente uno que piensa.
Este tipo de personas se descalifican solitas para poder ejercer el gobierno.
José M. Jalil Hass